Un total de 615 menores en Bolivia viven en cárceles junto a sus padres y de ese total la mayoría, 420, están en penitenciarias de La Paz. El Gobierno empezará un proceso concertado para sacarlos, llevarlos a centros de acogida y luego, en lo posible, entregarlos a sus familias ampliadas, por lo que espera no se vea obligado a entrar y retirarlos por la fuerza.

El conflicto en Palmasola y la problemática carcelaria que se presentó ayer fueron aprovechados por los actores políticos para una nueva confrontación verbal entre los dos bandos; mientras las ex autoridades penitenciarias también advirtieron las falencias estructurales en todos los recintos penales del país.

Más de 100 niños, mayores de seis años, que conviven en las cárceles con sus padres presos serán evacuados y enviados a hogares sustitutos. En caso de que no tengan un entorno familiar se los destinará a centros de acogida establecidos por las autoridades competentes en defensa de los derechos de las niñas, niños y adolescentes para combatir la violencia a la que se encuentran expuestos, informó el Defensor del Pueblo, David Tezanos Pinto.

La Dirección de Régimen Penitenciario informó este miércoles que tiene contabilizados a 550 niños que viven en las cárceles del país. El Gobierno anunció acciones para controlar el ingreso de menores a los centros penitenciarios y evitar que se vulneren sus derechos.

El fiscal General del Estado, Ramiro Guerrero, advirtió con hacer una “nueva limpieza” dentro del Ministerio Público de los malos funcionarios que se encuentren implicados en el malo ejercicio de sus funciones, tal como lo ocurrido con la denuncia de extorsión en la investigación al desfalco al Banco Unión.

Régimen Penitenciario dispuso ayer que los niños mayores a seis años ya no pueden quedarse a vivir en las cárceles. La disposición fue emitida  luego de que una menor de 8 años fue vejada por su padre en Palmasola.