El defensor del Pueblo, David Tezanos Pinto, indicó  que la muerte de siete reclusos durante la intervención a Palmasola fueron “muertes anunciadas”, ya que la Policía no prestó atención a la advertencia que se le hizo sobre la presencia de armas de fuego en la cárcel. Por lo tanto, estos decesos deben investigarse para establecer responsabilidades.

La Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) deploró la “incursión policial violenta” que se realizó ayer en la madrugada en la cárcel de Palmasola, que terminó con la vida de siete reos y varios heridos, tanto privados de libertad como policías.

La violencia volvió a apoderarse de la cárcel Palmasola de Santa Cruz, la más conflictiva del país, en un gran operativo que la Policía realizó la madrugada de ayer, con el saldo de siete internos muertos, 18 heridos y seis policías también lastimados con arma de fuego. Tras la intervención la Policía aseguró que pretenden marcar un antes y un después en la violenta historia de la prisión.

 Siete de cada 10 personas privadas de libertad cumplen detención preventiva. Adolescentes, jóvenes, indígenas y mujeres sufren con mayor rigor los obstáculos para el acceso a la justicia y son víctimas de exclusión y discriminación en el sistema penal.

Un operativo policial dejó siete presos muertos y más de una veintena de heridos en la carcel de Palmasola, una de las mas peligrosas de Bolivia. Este episodio revivió uno de los dramas que atraviesan las prisiones del país andino: el hacinamiento

Tras una nueva matanza en Palmasola, la oposición exige que la Fiscalía investigue y procese a dos ministros, y propone una especie de privatización en la administración del penal, mientras que el Gobierno apunta al sistema judicial que tiene a la cárcel cruceña llena de detenidos preventivos, lo que genera un hacinamiento insostenible, y asegura que la construcción de una nueva cárcel debe aliviar el problema.