Bolivia es el cuarto país con más detenidos preventivos en América y el Caribe, lo que ha provocado un hacinamiento alarmante en los penales de todo el país.

En las prisiones se evidencia violencia y hechos delictivos que se organizan desde adentro. Hay un alto índice de sobrepoblación y faltan presupuesto y una política criminal penal.

Tras los cuestionamientos de la Iglesia Católica al sistema de justicia en Bolivia que no aterriza en las reformas, debido a la politización y la situación del régimen penitenciario que “deshumaniza” a miles de presos en el país, el Órgano Judicial pide plazo de un año para mostrar cambios pero admite que la crisis judicial seguirá siendo una tarea pendiente mientras el Estado no genere verdaderas políticas de gestión partiendo de la institucionalización y un presupuesto adecuado.

El ministerio de Gobierno prevé instalar las manillas este año y con esta medida, según prevé esta cartera de Gobierno, descenderá el número de detenciones preventivas.

La implementación del proyecto del plan piloto para el uso de manillas electrónicas, que apunta a despoblar al menos el 40 por ciento de las siete cárceles públicas en el departamento, generó curiosidad por parte la población sobre las características que tendrían los dispositivos.

La Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) desarrollará este martes una sesión para tratar el Decreto Supremo de indulto y amnistía a favor de 2.735 reos que se encuentran en las distintas cárceles del país.